Hoy contare como una quinceañera me desvirgo delante de los morros de mi novia cuando yo tenía 18 años.
Mi relato comienza hace ya casi 20 años, tenia yo entonces 18 años recién cumplidos, ya pase por dos o tres rolletes con amigas mías, pero ninguna consintió mantener una relación de penetración conmigo.
Solamente hasta entonces había tocado y masturbado alguna que otra, pero nada serio.
Conocí a mi novia en una discoteca, me encantaron sus ojos verdes, su cintura pequeña y sus enormes pechos en proporción a su cuerpo, que más bien era pequeño para llevar tanto armamento encima.
El caso que yo tenia las hormonas que saltaban cada vez que alguna chica se me acercaba, y cuando Elena (mi novia), se presento ante mi y me ligo (ya que nosotros no ligamos, nos escogen ellas). Pensé que ella seria la mujer con quien yo me estrenase.
Tras 5 o 6 citas y calentones sin comerme nada, le plantee la situación, yo era virgen y tenia la necesidad imperiosa de dejar de serlo.
Quería sentir por lo que algunos hombres eran capaces de matar incluso, que placer tenía que sentir alguien para llegar a cometer esa locura.
Elena se quedo pensativo, y me dijo
-Yo no lo soy pero el día que me la metas te darás cuenta que no es para tanto.
-Joder entonces si no eres virgen ¿que te cuesta acostarte conmigo?
-lo que quiero es que sea muy especial, que me desees mucho, y que no sea una mas que añadir a tus rolletes.
Tras mucho insistir, no conseguí nada, bueno si un buen dolor de huevos, estaba empalmado vivo, ya que mientras hablábamos mi vista se perdía por su escote.
Me imaginaba como seria meter la cara entre esos dos enormes pechos y magrearlos y besarlos mientras los pezones se le ponían erectos, firmes y de punta.
Mi imaginación me estaba jugando una mala jugada, no es muy normal discutir y empalmarte, y ella lo noto.
-Joe si tan mal estas hazte y una paja y me dejas tranquila.
-Lo mismo estaría mejor que me hicieses tu para variar un poco ¿no crees?
A todo esto la discusión no llegaba a ningún término, me levante del sofá donde estábamos sentados. En un rinconcillo de un reservado oscuro de la discoteca y me dirigí a la barra para pedirme un cubata.
En la barra todo cabreado por la negación de mi novia a mantener sexo conmigo, se me acerco la hermana de una amiga mía, tenia 15 años, pero la verdad que muy bien llevados.
Tenía buen cuerpo, ya tenía los pechos grandecillos, más bien alta, la verdad sabia que era más pequeña que yo pero no la edad exacta.
Pensé que tendría 17 años, un par de años menos que su hermana, y tampoco esperaba la reacción de ella.
Se arrimo a mi, y después de saludarme y comentar un par de chorradas, me dijo…
-Tu novia, es tonta. Con lo bueno que estas ¿Y no quiere estrenarte?
Me quede sorprendido, tanto habíamos gritado que todo el mundo sabia que yo era virgen. Joder que vergüenza.
Me explico que estaba sentada al lado nuestra mientras discutíamos, y no se podía creer que con lo puta que era mi novia, que ya se había tirado a 4 conocidos de ella, no quisiera hacérselo conmigo.
Me propuso sentarnos en el reservado de nuevo, mientras mi novia estaba con sus amigas en la pista. Digamos que no puse en absoluto ninguna resistencia, nos sentamos y sin darme cuenta me estaba comiendo la boca y metiéndome mano por dentro de la cremallera.
A los pocos segundo ya tenia la polla fuera del pantalón y su mano me masturbaba suavemente, despacio y para mi que en esos momentos se me paro el mundo, no había nadie a mi alrededor, ni tan siquiera estaba pendiente de la música que sonaba en la disco. Yo le besaba el cuello, pasaba mis manos por sus pechos, excitadísimos, con los pezones firmes, duros, perfectos.
Mi mano se deslizo por su piel suave y sedosa hasta llegar a la altura de sus vaqueros, desabroche los botones y empecé a acariciar por debajo de su tanga, una pequeña matilla de pelos que se encontraban justamente encima de su clítoris, marcándome exactamente donde tendría que acariciarla para poder hacerla sentir placer.
Una vez empecé a acariciar sus labios y notar que estaba húmedo, metí mi dedo corazón por el agujero estrecho de su coño, que cada vez se dilataba mas y estaba mas mojado, primero fue un dedo luego metí el segundo, con el dedo gordo rozaba el clítoris de manera discontinua, que no sintiese solo el placer en el, y así poco a poco notaba como su respiración empezaba a jadear de placer.
Ella me tenía la polla tan dura y con tantas ganas de correrme, que ya dudaba que llegase a algo más que mancharle las manos con mi esperma, pero aunque hubiese sido así habría valido la pena.
Pero ella estaba dispuesta a montarse encima de mi, antes de subirse acerco sus labios a la punta de mi polla, mojo su lengua con mi polla húmeda, empezó lamiendo primero el capullo, solamente con la lengua, y sin previo aviso asesto una mamada profunda, hasta el fondo de su garganta. En ese momento sentí tal placer que casi me corro en su boca, jamás nadie me la había comido y mucho menos, que yo me dejase hacer eso en público.
La discoteca estaba ya bastante llena, pero parecía que estábamos en una esfera en la que nada ni nadie interfería en lo que pasaba dentro.
Se puso encima de mí me miro con cara de traviesa y me dijo,
-Llego tu momento cariño, me encanta ser la primera mujer que te desvirgue y eso te aseguro que no se olvida.
Se coloco mi polla entre sus piernas, acaricio con sus labios vaginales todo húmedo y resbaladizo, y antes de metérsela la restregó entre ellos, de arriba para abajo para que tocase levemente su clítoris con mi capullo.
Estaba que me ardían las ganas de metérsela, apretar fuerte y sentir como la punta de mi polla llegaba a lo más profundo de su coño, caliente y húmedo, pero ella no me dejaba, estaba jugando conmigo, y yo me estaba impacientando.
Por fin movió su pelvis de manera que la punta de mi polla entrase un poco dentro de ella, no paraba de jadear y yo ya empezaba a sentir la humedad y ese aroma único de los coños muy mojados, poco a poco ella dominaba la situación y se metía solo la cantidad de carne que ella quería, subiendo y bajando despacio, disfrutando cada segundo que sentía mi polla dentro.
Ya por fin ataco en firme, empezó a moverse arriba y abajo, echo los hombros hacia atrás y una de sus manos agarro con fuerza mis huevos por debajo de su culo, mientras se la metía, quería mas, yo estaba como loco, mirándola como disfrutaba de mi, estaba mas excitado de verla a ella gozar que del placer que ella me proporcionaba.
-Me corro, me corro empezó a decir y no era capaz de creer que se fuese a correr antes que yo. Si yo estaba como loco hace un minuto y ahora es ella la que piensa correrse, pensé que si se corría antes que yo, aunque me hubiese estrenado no me gustaría nada quedarme a medias, así que me concentre en poder correrme lo antes posible pero, no fue así. Ella se corrió primero, yo con cara de incrédulo y de gilipollas me dije al final te tienes que hacer la paja, que te dijo la otra. Pero ella sabia que no me había corrido y que no me podía dejar así, empezó de nuevo la tarea con la boca hasta que me corrí en dentro de esta.
-Ummmmmm que bueno me dijo, eres el primer tío que se corre en mi boca, y esto esta de lujo, bamonos a otro sitio, y repetimos.
Me subí los pantalones echando leches, ella se vistió también muy deprisa, y ahora llegaba el momento de salir del reservado y agachar la cabeza para pasar desapercibidos por la disco.
Salí primero, y cual fue mi sorpresa que Elena mi novia estaba justo en la puerta del reservado, buscándome.
-Ah por fin te encuentro, ¿Sigues enfadado? , mira siento lo de antes, creo que tienes razón, no es justo que yo ya sepa lo que es hacer el amor y tú estés pasándolo mal por ello. ¿Nos vamos de aquí a algún sitio tranquilo y te estreno?
Ahora si que me quede jodido, me apetecía follarme a mi novia por primera vez, pero me apetecía mas seguir el juego esa noche con quien realmente hizo por mi lo que yo buscaba desde hace tiempo. ¿Que hacer?
Mi novia me lo puso fácil, se lanzo a mi cuello me agarro la polla y me dijo, no te valla a follar alguna niñata quinceañera que ya se de alguna que anda loquita por pillarte.
Quitando que mi novia se quedo extrañada que después de las ganas que tenia de probarlo la primera vez no me corriese hasta que se agacho se puso de rodillas y con sus enormes tetas me hizo una cubana para corredme en su cara, pero eso fue después de que ella se corriera tres veces y tuviese ya el coño escocido de tanto metérsela.
Estuve cinco años con ella y jamás le dije que no me desvirgo, y mucho menos que no me corría por que la quinceañera lo hizo con tanta sensualidad y tal morbo que ella jamás pudo hacerme sentir lo mismo que esa quinceañera.
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