Hace algunos meses, mi chica María y yo fuimos a un lugar de intercambio de parejas que conocíamos de otras veces. Nos acompañó otra pareja con la que habíamos salido en varias ocasiones pero con quien, hasta ese momento, no habíamos hecho nada.
Nos pusimos a bailar los cuatro y, más tarde, entraron en la pista otras tres parejas, que se empezaron a enrollar descaradamente. Los chicos dejaron prácticamente desnudas a las chicas, ninguna de ellas llevaba bragas ni sujetador y se quedaron con los vestidos por la cintura.Allí mismo, en la pista, después de acariciarse mutuamente los seis, empezaron a follar, cambiándose de pareja, de vez en cuando.
La situación nos puso tan calientes que nosotros cuatro empezamos a hacer lo mismo. Empecé desnudando a María, quitándole el tanga y la minifalda que llevaba y bajándole la camiseta hasta la cintura, hasta dejarla completamente desnuda. La otra pareja hizo lo mismo. Luego, ellas dos nos sacaron las pollas por la bragueta del pantalón, pasándoselas por el coño, hasta que, allí mismo en la pista se las metimos.
Antes esta situación, los cuatro nos pusimos muy cachondos.Con mi polla dentro de María, me acerqué a la otra pareja por detrás y le dije a María que le acariciara la espalda y los huevos al chico mientras follaban. Así lo hicimos, y eso sirvió como desencadenante de la orgía que nos montamos los cuatro. Él se dio la vuelta, sacando la polla de dentro de su mujer y cogiéndola por la cintura la acercó a mí diciéndome "Fóllatela". Lo hice, y cogiéndola desde atrás se la clavé todo lo profundo que pude.
María, mientras, se apoyó en la pared y él se la clavó desde atrás también. Estando así, ordené a las chicas que se pusieran enfrente, de forma que, con nuestras pollas todavía dentro follándolas, se acariciaron los pechos y se besaron en la boca. Luego se pusieron a acariciarse los coños mutuamente, con lo que cada una acariciaba el coño de la otra y al mismo tiempo la polla de su marido, mientras entraba y salía del coño de la otra. Mientras tanto, las otras tres parejas habían seguido con sus juegos y empezamos a mirarnos los diez, hasta que nos juntamos todos en la pista y continuamos todos juntos con los mismos juegos.
Las tías pasaban de mano en mano y de polla en polla y los tíos pasábamos de coño en coño y de boca en boca. Como podréis comprender dimos un espectáculo bien caliente a todos los que estaban en el local, casi todos terminaron viniendo a la pista de baile a vernos y a calentarse mientras nos miraban, lo que nos produjo un morbo tremendo.Después de estar un rato en la pista de baile, follando, pasamos a la pequeña piscina de agua caliente. Allí continuamos montando la orgía entre los diez.
Yo disfruté muchísimo, tanto al follarme a las otras como viendo a María follar y ser follada por los otros cuatro tíos. María pasó una noche fenomenal de sexo y lujuría. Con el primero, folló sentándose ella en las piernas de él y clavándose la polla hasta lo más profundo de su coño. Con el segundo, folló, de pie, ella agachada, apoyándose en el borde de la piscina y él metiéndosela desde atrás.
El tercer polvo fue, sujetándola uno sobre sus rodillas y otro delante de ella metiéndosela, mientras el que la sostenía la acariciaba los pechos. En el cuarto polvo, mientras yo la sujetaba por debajo de los brazos y otro por las piernas, un tercero se la folló poniéndose entre sus piernas.
El quinto polvo fue conmigo. Yo detrás de ella, metiéndosela, y ella doblada por la cintura con la polla de otro de los tíos en la boca. Cuando terminamos la orgía, María y yo y la otra pareja, salimos juntos del local, y montamos en su coche para regresar a casa.
María se puso delante con él y yo detrás con ella. María empezó a hacerle una mamada mientras conducía, lo que hizo que la otra y yo nos calentáramos tanto que terminamos completamente desnudos y practicando un 69. María, mientras, había continuado con su mamada, lo que hizo que nos tuviéramos que parar cuando él se corrió. Después de eso, les propusimos ir a su casa.
Al llegar, no perdimos el tiempo. Nos fuimos directamente al dormitorio donde nos desnudamos los cuatro, y empezamos a follar. María con él y yo con ella. Antes de corrernos, nos cambiamos y yo se la metí a María y él a su mujer.
Ellos se corrieron primero y María puso a cuatro patas, diciéndome que la follara así y a él le dijo que se acercara para que se la pudiera chupar y volver a ponérsela dura. Mientras, la otra chica me acariciaba los cojones, de forma que María y yo nos corrimos.
Después, María siguió chupándosela y ella me la chupó a mí. Cuando la volvimos a tener dura, ellas dos se pusieron tumbadas de costado una junto a la otra, empezando a acariciarse los pechos y a besarse en la boca, el otro se colocó detrás de María y le clavó la polla, mientras yo hacía lo mismo con la otra. Así nos volvimos a correr los cuatro. Fue una de las noches más calientes y morbosas que hemos disfrutado María y yo en toda nuestra vida. Lo pasamos estupendamente, tanto en el local de intercambios, como luego en la orgía que nos montamos entre los diez y más tarde en casa de la otra pareja follando como locos entre los cuatro.
María me confesó que nunca, en toda su vida, había creído que participar en una orgía de ese tipo le iba a hacer disfrutar tanto como disfrutó en esa ocasión. Mientras estábamos en la pista de baile follando, se había quedado con el teléfono de uno de los chicos y había quedado en llamarle para repetir la inolvidable experiencia. Así que quedamos con ellos otro día y montamos una nueva orgía, si cabe más caliente y sexual que la que acabo de relatar.
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